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lunes, 27 de febrero de 2012

Cenizas en el Cielo Nocturno - Hijas de la Luna – Desenlace Final



Entró con paso firme mientras observaba a los presentes con una sonrisa misteriosa, Helga dio un paso al frente y saludó, y entonces descubrieron quien era, se trataba de su sire, que había decidido venir tras recibir la noticia de Helga de que se dirigían allí.
                Se presentó como Heinrich, y al verlo y escuchar su nombre, los personajes se empezaron a preguntar si se trataba realmente del nazi perturbado que fue lider de las SS durante la II Guerra Mundial, y que si realmente era él, a qué loco se le ocurrió la macabra idea de concederle la vida eterna… dejó a la cuadrilla con sus dudas, no añadió nada más.
Caminó hacia la muchacha que yacía sobre la camilla y la observó con detenimiento, despues habló dirijiendose a la cuadrilla: “Habéis hecho un buen trabajo, yo me encargaré de ella a partir de ahora, en cuanto anochezca id a ver al príncipe, estoy seguro de que se sentira agradecido con vosotros y querrá recompensaros”. El grupo, cada vez más desconfiado, empezó a dudar si habían hecho realmente bien en ir hacia aquel lugar, y empezaron a nacer crecientes dudas acerca de Helga, y de si realmente podían confiar de ella, teniendo como sire a un monstruo así. Con estas dudas y una gran desconfianza, terminaron durmiendose debido al cansancio.


Llegó la noche y con ella el despertar, y en parte, se sintieron aliviados al ver que tenían todo en su sitio, y que la muchacha albina ya no se encontraba allí. Pusieron rumbo hacia el elíseo, deseando salir cuanto antes de esa zona maldita, y sintiendo el mismo malestar que sintieron la primera vez que llegaron aquí. Cruzaron lo más rapido que pudieron hacia el metro, y no quedaron tranquilos hasta que se puso en marcha.
                Llegaron al elíseo y los guardias los recibieron con amabilidad, guiándoles hasta la sala de reuniones donde se encontraba Wilhelm, quien alabó su gran trabajo y les dio la enhorabuena por conseguirlo, también añadió que tendrían su recompensa por ello, a Ingrid ya le había conseguido una nueva casa, a su altura, lejos de la anterior donde aun quedaban recuerdos de las noches anteriores, y al resto les dejó escoger, aunque decidieron no hacerlo ahora, y guardarlo como un favor para más adelante. La cuadrilla estaba libre ahora de tarea, y tenían tiempo libre para sus quehaceres en Berlin.


Todo acabó bien, o puede que no, en el interior de Auron, algo le decía que no estaba bien, no se sentia orgulloso incluso despues de haber cumplido con éxito su tarea, sentía que la ciudad en sí era la que no estaba bien, algo estaba podrio, desde muy adentro, y no podía seguir trabajando con el grupo hasta no encontrar algunas respuestas, por lo que decidió dejar la cuadrilla y despedirse allí mismo de ellos, y quién sabe, quizá no fuese un adios, si no un hasta pronto.

Cenizas en el Cielo Nocturno - Hijas de la Luna - Parte VIII



Anocheció, y la cuadrilla se despertó, y una de ellos, Ingrid, no se había alegrado nunca tanto por despertar, pues una horrible pesadilla la estubo rondando durante todas sus horas de descanso, una horrible pesadilla donde una chica albina, marcada con una luna en la frente, la acechaba, la tentaba para que se uniera a ella, intentaba rodearla con sus garras y atraerla hacia sí, pero consiguió despertar, y se sintió aliviada al ver que se encontraba en el piso de sus compañeros, y que esta noche, posiblemente, se libraría de todo aquello.
Tras las últimas precauciones y tras reunirse con Helga, partieron hacia la zona de Reinickendorf, escogieron conducir hasta la estación de metro y a partir de allí coger el metro hacia su destino, evitando dejar rastro de su paso por allí. Caminron buscando la iglesia, y al llegar allí, encontraron una, pero no era como la esperaban.


El edificio estaba cochambroso, casi derrumbado por completo, las paredes que quedaban en pie estaban teñidas de algo negruzco, parecían los restos de un incendio, apenas quedaba algo depie más que el altar donde se celebraba la ceremonia y varias paredes del recinto. La cuadrilla se adentró y comenzaron a buscar pensando que no podían haberles engañado, que tenía que ser allí, y efectívamente encontraron algo que llamó su atención; desde debajo del altar parecía salir una leve corriente, por lo que apartaron la estructura y encontraron una trampilla bajo ésta, la cual levantaron. Se fueron adentrando poco a poco y bajaron por unas escaleras siguiento un cantico estraño que provenía desde el fondo, junto con un fuerte olor a mezcla de incienso y otros almizcles y una tenue luz, hasta que se encontraron con una enorme puerta de hierro y madera.
Atravesaron la puerta y lo que vieron les sorprendió, un grupo de mujeres, todas ataviadas únicamente con una capa negra que dejaba entrever sus atributos, cuya capucha cubría su rostro, entonando un cántico siniestro hacia un pequeño altar, donde se situaba ella; la chica de las pesadillas, una chica albina, con el pelo largo hasta la cintura, totalmente desnuda y con una daga en su mano izquierda, y lo más llamativo de ella, una luna en su frente.


Al ver al grupo entrar, detubo la ceremonia y comenzó a dar ordenes a las mujeres que se lanzaon contra los recien llegados, sin darle tiempo nisiquiera a hablar. Un rapido vistazo, y tras quitarse a unas cuantas de encima,la cuadrilla descubrió que eran humanas, los que le hizo intentar actuar ocasionando el menor daño posible a algunos, mientras que a otros este hecho les resultó indiferente. El combate se conviertió poco a poco en una masacre ya que estaba clara la superioridad del equipo, aunque al haber tantos objetivos, hubo un incidente de fuego amigo, en el que Siegfried terminó disparando a Helga en una pierna, en contra de su voluntad. Fueron avanzando poco a poco hasta llegar a su lider, y se encararon con ella iniciando una lucha sobrenatural;  descubrieron que no era humana, y lo hicieron cuando sus huesos comenzaron a crecer de entre sus dedos conviertiendose en feroces garras con las que arremetió contra el grupo, la lucha fue encarnizada, pero, entre todos consiguieron clavarle una estaca en el pecho y aletargarla, momento en el que aprovecharon para atarla y sacarla de allí.


Al salir del sótano de la iglesia, se percataron de que faltaba poco para el amanecer, y Helga les anunció para consuelo del grupo, que su Sire tenía cerca un refugio que podían utilizar para cobijarse hasta la noche siguiente. El grupo accedió y entraron en un edificio, dirigiendose al  sótano bajaron por un largo camino de escaleras hasta llegar a una puerta metálica enorme que les cerraba el paso, más que un refugio parecía realmente un bunquer, Helga se adelantó y abrió la puerta dejando paso al resto.
La habitación olia a humedad, las paredes eran de metal y tenían un aspecto cobrizo y descuidado, lo único que se encontraba en ella eran varias estanterias, con restos de lo que parecía material de enfermería y una camilla oxidada, donde dejaron a la hermosa albina. No fueron pocas las tentaciones de algunos de los miembros de la cuadrilla sobre ella, pero fueron interrumpidas al escuchar, nuevamente, el quejido de la puerta al abrirse…

jueves, 9 de febrero de 2012

Cenizas en el cielo Nocturno - Hijas de la Luna Parte VII




Demósthenes
El personaje se acercó a ellos hasta detenerse a una distancia prudencial, tenía una larga melena oscura y unos ojos azules, aunque demasiado pálidos, fríos como el hielo, sus labios agrietados, que parecian haber entrado en contacto con sangre no hace demasiado, mostraban una mueca retorcida, macabra, estaba vestido con ropa oscura y parecia haber visto días mejores, lo que se deducía a través de las sombras que rodeaban el callejón. Una sensación de inquietud y malestar empezó a apoderarse de la cuadrilla y sintieron un escalofrío cuando él habló. Habló, con una voz demasiado tranquila quizá para la situación en la que se encontraban; su nombre era Demósthenes, y sí, tenía información acerca de la secta, incluso le podría facilitar información acerca de una reunión que iba a acontecer en breve… pero claro, todo tiene su precio. Conforme más tiempo permanecía delante de la cuadrilla, mas grande era el malestar que sentían, e incluso pudieron percibir como pequeños insectos de todo tipo se iban acumulando por las paredes y el suelo del callejón.


Para sorpresa de la cuadrilla, Demósthenes no quería dinero ni ningún otro objeto material que le pudieran ofrecer, es sólo queria una sencilla cosa, un reto. Paseó la mirada por la cuadrilla, clavando sus fríos ojos en ellos, y escogió a Auron, el más noble de todos, y a continuación le dio la oportunidad de participar en su reto a cambio de la información, aunque, el reto no era tan simple como parecía, y menos aun para Auron, que al oir las palabras que salína de la boca de Demósthenes, no pudo si no sentir una enorme repulsión; quería que caminase unos metros, hacia un vagabundo que se encontraba recostado en una esquina, intentando guarecerse del frío de la noche, arrancara su corazón, y se lo trajese de vuelta ofreciéndoselo como presente. Auron se negó en rotundo, es más, decidió marcharse de allí tras escuchar aquello, asi que sin más demora, mientras el grupo discutia acerca de lo que hacer, el emprendió el camino de vuelta. Aunque no pudo evitar oir, como Siegfried, que estaba cansado ya de tanto dar vueltas en busca de información, decidió hacerlo el mismo, y Demósthenes, aunque visiblemente molesto por el cambio termino aceptando la oferta. Siegfried se acercó al pobre desgraciado y lo hizo sin pensarselo, aunque el remordimiento empezo a invadir cada poro de su ser, al igual que el de Auron por no haberlo evitado. Con la mirada desviada, entregó el corazón, y tal y como prometió, la figura sombría hablo, y dijo mucho más de lo que se podía imaginar.


                La reunión tendría lugar al miercoles siguiente, con la luna llena en todo su auge, y el lugar sería una vieja iglesia abandonada que se encontraba en la zona olvidada de Reinickendorf, también sabían que daría comienzo las 12 de la noche. El culto se hacia llamar “Hijas de la Luna” y su lider, era reconocible ya que estaba marcada con una luna creciente en la frente. Al oir esto, Ingrid recordó que había tenido horribles pesadillas desde que empezaron a aparecer las marcas de sangre, en las que una chica con una luna tatuada en la frente le decía que fuera a su lado.


                Al salir de allí, fueron directamente a visitar al principe e informarle de todo lo que habían descubierto, y éste, al escuchar toda la historia, admitió que un culto así era demasiado peligroso como para dejarlo actuar por su cuenta, que actuaran libremente para erradicarlo, y que quería a su lider, para interrogarla personalmente.
                Sin más demora, el grupo partió hacia su refugio donde comenzaron sus preparativos para la próxima noche del miercoles.

martes, 7 de febrero de 2012

Cenizas en el cielo Nocturno - Hijas de la Luna - Parte VI



Anocheció y con ello llegó el despertar de la cuadrilla. Cada vez tenían más claro que si querían averiguar que estaba sucediendo realmente, no les quedaría mas remedio que visitar Reinickendorf, pero,ya que no estaban totalmente convencidos debido a los rumores que habían escuchado del distrito, decidieron buscar más información en los bajos fondos.


Se dirijieron a la zona circundante del distrito maldito, y caminaron entre callejones hasta topar con un antro, de aspecto siniestro y del que provenía una estridente música. El sitio tenia un letrero de neón que, por su estado y el leve parpadeo de sus luces, dejaba claro que había pasado tiempos mejores. En la entrada, un par de tipos, quizá yonkis, quizá sólo borrachos, que discutían de algo sin mayor importancia, y a los que parecia no molestarle en absoluto el olor a vómito sangre y orina que había en el ambiente.
Entraron sin pensarselo más, y se dedicaron a buscar rastro de alguno de los suyos, ya que no era de extrañar que los vastagos escojieran como lugares de caza sitios así debido a la facilidad y poca resistencia que ofrecían los humanos. 
Belphegor
A medida que caminaban entre la gente por el local, algo, alguien, llamó su atención; en uno de los laterales de la barra, sentado, junto a dos o tres chicas, se encontraba un personaje que resaltaba sobre los demás, era alto y moreno, con una larga melena lisa e iba totalmente vestido de negro, con una larga gabardina cubriendo sus hombros, pero, sin duda, lo que más llamaba la atención era su rostro, o más bien su ausencia de él, ya que se encotraba totalmente cubierto por una máscara plateada que tenía aspecto de ser bastante pesada.
Decidieron hablar con él, y comprobaron que, pese a su aspecto,  parecía sincero e incluso hasta algo amigable. Se presentaron y el respondió, su nombre era Belphegor, al menos, el nombre por el que se le conocía, le hicieron las preguntas que tenían y les habló de Reinickendorf, aunque no añadió nada nuevo, sólo les confirmó que no era de estrañar que la secta se encontrase allí, y que si pensaban ir se andasen con ojo ya que no hay noticias claras de lo que allí habita. También añadió que parecia que la secta tenía cierto interes en Ingrid, pero no que quisieran causarle daño, si no que se uniera a ellas, y que si se enteraba de algo más les informaría, por lo que intercambiaron números de teléfono y se marcharon de allí.


Sin más preambulos, cogieron el metro rumbo a Reinickendorf  y se dieron cuenta de que, a medida que quedaban menos paradas para llegar, el vagón se iba quedando más y más vacio, hasta el punto de que eran los únicos pasajeros con ese destino. La cuadrilla bajó del vagón al llegar a su destino, y lo que vieron era asolador; un distrito, pese a ser de noche, mucho más oscuro de lo habitual.
Las farolas apenas tenían luz, si es que alguna funcionaba todavia, los edificios estaban descuidados y algunos incluso en ruinas, las calles desiertas y carentes de limpieza, la gente parecía haber desaparecido, salvo un par de vagabundos que no tenían otro sitio al que ir, y a los que Auron, no dudo en ayudar en la medida que pudo.
Caminaron sin apenas rumbo por las calles y en todas partes era igual, hasta que llegaron a una zona más desolada aun si cabe, donde, de entre las sombras de un callejón, un misterioso y sombrio personaje apareció, caminando hacia el grupo con una sonrisa diabólica en su rostro…

lunes, 30 de enero de 2012

Cenizas en el cielo Nocturno - Hijas de la Luna - Parte V



Tras pensarselo varias veces, encontraron un acceso al alcantarillado en un callejón, lejos de la vista de curiosos, y abrieron la pesada tapa que cubría la entrada. Decidieron bajar todos, excepto Ingrid y la nueva compañera; Helga, que finalmente optaron por quedarse arriba.
Bajaron las escaleras uno a uno y lo primero que percibieron fue el olor nauseabundo del lugar, seguidamente comprobaron su alrededor y vieron una red de alcantarillado de varios pasillos, a oscuras, con aguas residuales y desechos por todas partes. Sin pensarselo dos veces, los Gangrel de la cuadrilla hicieron uso de sus habilidades para poder ver en la oscuridad, con lo que sus ojos se tornaron de color rojo brillante y comenzaron su camino.


Tras un buen rato recorriendo el subsuelo de Berlín, toparon con un roedor de tamaño considerable, al que, nuevamente los Gangrel, consiguieron convencer para que los guiase en su camino.
Siguieron al animal por los pasillos laberínticos y ante ellos, aparecio una figura cobijada en la oscuridad del lugar. 
??? - Nosferatu
Su aspecto era desaliñado y deslucido,pese a eso, su tono de voz cuando hablo no resultaba tan desagradable. “Felicidades, habeis llegado muy lejos, ¿qué habéis venido a buscar?”
La cuadrilla le contó lo que sabían, y lo que estaban buscando, y la información que les pudo entregar el Nosferatu fue bastante pobre y escueta; les informó, de que hay rumores de una secta emergente en la zona Norte de Berlín, el distrito conocido como Reinickendorf. Esa zona era conocida por ser un lugar en el que ningún vastago que haya entrado se ha atrevido a volver y el cual evitaban incoscientemente. Los Nosferatu que se han acercado allí no han vuelto, e incluso añadió que si se atrevían a ir a investigar allí y descubriesen algo, le estaría muy agradecido si le informasen de ello.


El grupo se retiró a descansar por esa noche, y en un momento en el que Ingrid se encontraba sóla, caminando por las calles de Berlín en busca de alguna presa, se cruzó con una silueta misteriosa, de rasgos femeninos. Ésta le habló, con una voz dulce y tentadora: “ Ven con nosotras hermana, juntas formaremos un nuevo orden, un nuevo futuro”. Ella prefirió no responder y volvió al piso donde se encontraban los demás.

martes, 24 de enero de 2012

Cenizas en el cielo Nocturno - Hijas de la Luna - Parte IV



La noche fue tranquila.. para casi todos.
Ingrid se levantó como todas las noches, pero cual fue su sorpresa al toparse con un fuerte olor a sangre que provenía de una de las amplias paredes de su habitación.
Alzó la mirada y descubrió, dibujada con sangre, una gran marca cuyo significado desconocía, que parecía aun fresca. Aterrada, decidió contactar con los miembros de su nueva cuadrilla y acordó reunirse con ellos en el piso donde residían los Gangrel para contarles lo sucedido.


Cuando se reunieron decidieron que por ahora, Ingrid se quedaría en el piso hasta esclarecer lo sucedido, así que Cenarius la acompañó a casa a recoger algunas de sus pertenencias, mientras que Auron preparaba algunas trampas por seguridad.
A la noche siguiente, cual fue su sorpresa cuando descubrió que habían marcado, de la misma forma, la pared de la habitación donde dormía Ingrid. Así mismo, no había ninguna otra pista clara acerca de cómo habían entrado, por lo que se decidieron a investigar seriamente lo ocurrido.
Su primer paso fue ir en busca del significado de la marca, así que pensaron en acudir a una biblioteca y justamente había una cerca del piso.


Helga von Vogelweide
Al entrar, aparentemente no se encontraba nadie en ella, sólo vieron un montón de libros desordenados, conforme se iban acercando, empezaron a escuchar sonidos, y descubrieron, tras una montaña de libros, a una chica, de unos 18 años, vestida con ropa oscura, que, aparentemente, era de unas tres o cuatro tallas mayor a la que debería usar. Tenía el pelo moreno, recogido descuidadamente, y tras unas pequeñas gafas se encontraba una mirada un tanto despistada.
Al verla, el grupo decidió echarle una mano, ella se presento como Helga, también añadió que le habían transferido hace poco a la biblioteca.
Tras la presentación, le enseñaron la marca, a lo que ella respondió que le parecia haberla visto entre alguno de los libros, le dejaron una copia y prometió avisarlos en cuanto lo encontrase. Ingrid por su parte, le dejó un mensaje a su sire preguntandole acerca de lo mismo. Ambos llegaron a la misma conclusión, se trataba de una marca antigua, de un lenguaje perdido que se utilizaba en alguna secta.


El grupo decidió indagar más, así que tras meditarlo pusieron rumbo al refugio habitual de los nosferatu, es decir, el alcantarillado de Berlín.

lunes, 23 de enero de 2012

Cenizas en el cielo Nocturno - Hijas de la Luna - Parte III



Decidieron visitar primero al príncipe Wilhelm, cuyo refugio se encontraba en el Castillo de Charlotemburg, así que tras hacer el reparto de las habitaciones de su nuevo piso, pusieron rumbo hacia el.

El castillo se trataba de un magnífico edificio que fue levantado entre 1695 y 1699 aunque, en parte, quedó muy dañado a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. A partir de 1945 se volvió a levantar y hoy en día se usa como museo en el que se exponen la habitación de Federico el Grande, insignias de Federico I y su esposa, porcelana y gran cantidad de cuadros (entre otros la colección más importante de pintura francesa del siglo XVIII fuera de Francia). El antiguo teatro del castillo alberga otro museo, éste destinado a la Prehistoria. La colección de porcelana de Berlín en el Belvedere y el nuevo pabellón también se pueden visitar, pero de forma separada.
Wilhelm Waldburg
Una vez allí fueron bien recibidos y guiados hacia un enorme salón donde, los recién llegados, se presentaron formalmente ante Wilhelm, quién los recibió con una cálida y acojedora bienvenida.

Charlaron amistósamente durante un rato, y para concluir les informó de que por ahora, su misión sería la de habituarse a la ciudad; así mísmo les indico que tubiesen cuidado si pensaban entrar a la zona de Berlín Oriental, pues Gustav no era precisamente conocido por su hospitalidad.
Se despidieron de él y pusieron rumbo, aunque no sin precaución, hacia la zona Oriental de Berlín; concrétamente hacia el Palacio de Berlín donde Gustav residia.



El Palacio de Berlín fue construido a finales del s. XVIII como residencia de la corona principal. Durante la II Guerra Mundial fue sometido a un gran bombardeo que destruyó gran parte del edificio, pero durante los años sesenta, Gustav lo hizo reconstruir según sus propias especificaciones.

Gustav Breidenstein
Al llegar allí, notaron cierta hostilidad en el ambiente, y su recibimiento por parte de Gustav no fue mucho mejor. Ya desde el principio, se notó su desagrado ante la presencia de los recien llegados y los despacho lo más rápidamente que pudo, finalizando con un largaos de mi territorio lo antes posible.
Tras la larga noche, el grupo se despidió, y cada uno partió hacia su refugio; los nuevos al piso recien adquirido, Ingrid y Siegfried hacia sus respectivas casas.

jueves, 12 de enero de 2012

Cenizas en el cielo Nocturno - Hijas de la Luna - Parte II



Tras la llegada al aeropuerto de Berlín provenientes desde Málaga, recibieron una cálida bienvenida por parte de Peter, quien le explico la situación de la ciudad y sus divisiones; Berlín oriental estaba controlada por el príncipe Gustav Breidenstein mientras que la parte occidental pertenecia a Wilhelm Waldburg y su primogenitura.
Peter Kleist
Presentó a los extranjeros a su acompañante, entre los que saltaba una gran diferencia nada más observarlos, mientras que Ingrid vestía ropa cara y de marca, Auron y Cenarius no presentaban una buena apariencia y su aspecto era algo salvaje.
Tras la breve presentación, Peter los condujo a su nuevo destino, un piso centrico en la ciudad en el que permanecerían durante su estancia allí. Cuando llegaron era justo lo que se podía esperar del edificio, algo antiguo pero en buen estado, entraron en él y al poco tiempo de permanecer en el piso, aparecio Siegfried. Tras un breve saludo inicial, se despidieron de Peter, quien les recomendó ir a visitar a ambos principes y presentarse ante ellos, por seguridad,  para poder caminar libremente por toda la ciudad y para que ellos mismos se forjasen su opinión propia. “Os dejo en buenas manos” añadió, y partió dejando a los jovenes extranjeros en manos de los Ventrue, con los cuales habia empezado a notarse cada vez más la diferencia de opiniones entre ambos clanes, con frases tan directas como: “cerca del edificio hay un zoológico y varios parques, seguro que eso les gustará a perros como vosotros” con la que atacó Siegfried.
Ahora la cuadrilla estaba reunida, y aunque tenían sus diferencias, decidieron ir juntos al Palacio de Berlín, refugio del principe Wilhelm para comenzar las presentaciones.

lunes, 9 de enero de 2012

Cenizas en el cielo Nocturno - Hijas de la Luna - Parte I


Poco sabían acerca del motivo, ni tan siquiera esperaban que se les llamara ese día, y mucho menos la cadena de acontecimientos que se iba a desatar a partir de entonces, pero sucedió.
Auron y Cenarius se encontraban tranquilamente en su territorio, situado en las afueras de Málaga donde se mantenían alejados de la contaminación y el mundanal ruido cuando recibieron una llamada telefónica de vital importancia.
En dicha llamada, se les indicaba que debían prepararse para dejar el hogar y partir ésta vez hacia el norte, muy al norte, concretamente a Berlín, la capital Alemana, y ponerse a las ordenes del príncipe Wilhelm Waldburg.
Una ciudad desconocida, una misión desconocida y un idioma apenas conocido para ambos, sin embargo sabían de sobras que negarse a ello podría provocar incluso su muerte definitiva, es decir, su segunda muerte.
Con apenas el mínimo equipaje, se dirigieron hacia el aeropuerto de Málaga, donde un avión les estaría esperando para llevarlos a su destino.



En otro lugar, casi en el mismo momento, una joven hermosa y adinerada tenía una pequeña charla con su progenitor, se trataba de Ingrid Weiss, la dueña de una de las tiendas de moda más famosas de todo Berlín. El Sire de Ingrid, llamado Peter Kleist, era un leal partidario del príncipe Wilhelm y odiaba profundamente al príncipe Gustav; sí, Berlín era una ciudad gobernada por dos príncipes debido a la construcción del Muro de Berlín tras la II Guerra Mundial, y ahora que el muro había caído, ninguno de los dos pretendía ceder el lugar al otro, por lo que había una constante tensión entre ambos mandos, así que la conversación había empezado como ya era habitual, mostrando su gran desprecio por Gustav, y contándole a la muchacha, que escuchaba con atención, que vendría ayuda del exterior para unirse a su causa, así que debían ponerse en contacto con Siegfried van Hallen, uno de los conocidos de Peter.




Siegfried era un hombre de negocios, eso saltaba a la vista nada más observarle, y la muerte no cambió esa actitud ni un ápice. Se dedicada a la compra venta y alquiler de propiedades, pero abarcaba una clientela un tanto "especial", es decir, ayudaba a otros vástagos, tanto locales como extranjeros, a encontrar un sitio en el que resguardarse durante su estancia.
Peter, que ya había trabajado varias veces con el con anterioridad, había avisado con antelación al Ventrue, y quedaron en verse en uno de los pisos que tenía disponibles, después de que se hiciera efectiva la recogida en el aeropuerto.